lunes, mayo 01, 2017

Copy/Paste (Final)


Desde esa noche, los días pasaron y mi percepción comenzó a fundirse con la de mi nie… Miner… Mi nuevo ser.


Debo decir que acostumbrarse a ser una chica joven, rica y atractiva en este siglo, que creí ya me había superado, fue un reto interesante. Sin embargo, con algo de estudio y gracias a los preparativos sugerido por mi buen amigo Jackson, no fue necesario esperar al final de la descarga para lograr acostumbrarme a mi nueva identidad.

 De hecho, cuando la descarga alcanzó el noventa y cinco por ciento, decidí llamar a mi buen amigo para celebrar.

—Así que ganaste la apuesta, viejo —me espetó, sin siquiera saludar, apenas me vio esperándolo.

—Realmente tienes cojones, si eres capaz de decirle eso a una chica como yo.

—Entonces la princesita aun existe, quizá deba retirarme entonces —declaró dándose la vuelta presto a irse.

—Por eso sigues soltero a tu edad —lo tomé del brazo para evitar que se fuera.

—Al mencionar la edad suenas mayor de lo que eres, jovencita.

—¿Podrías decidirte de una vez en cómo vas a tratarme? Mi sentido del humor aun no está al cien por ciento.

—Ya veo. ¿Cuánto falta para el final de la descarga?

—El proceso de sobre escritura se completará hoy a media noche…

—Así que hasta mañana no habrás ganado, ¿no?

—Podría decirse que si.

—Entonces, ¿tu deseo de hacer una celebración adelantada es por los remanentes de la personalidad de tu nieta?

No pude contestar. Era verdad, yo nunca fui de los que celebraban una victoria hasta realmente haberla obtenido.

Sin embargo, Jackson no insistió más y aceptó celebrar conmigo esa noche, con la única condición de que celebráramos la victoria real con el resto del personal involucrado en está toma “hostil”.

—Ese vestido te sienta bien, aunque junto al camafeo me hace preguntarme si lo elegiste sólo para que combinaran.

Todos los derechos de la imagen aquí empleada pertenecen al creador/creadora original, si lo/la conoces, por favor apóyalo/apóyala. La imagen fue tomada prestada de: http://danbooru.donmai.us/posts/2475441

—Eso lo dejaré a tu imaginación, pero te agradezco el cumplido; además de venir sin tu usual perfume a cannabis.

—No se porque agradeces eso último, cuando fuiste tú quién me lo repitió hasta que accedí.

—Chico… Tienes que aprender a tratar a una dama.

—En este instante no puedo verte como una dama, además de que no estoy interesado en ese tipo de mujeres. En lo personal las prefiero, tranquilas, nerds y con mucha imaginación. Aunque, debo aceptar que tus gustos son mejores que los de la antigua tú.

—¿Así que no soy él, si no una versión mejorada de ella ahora?

—Aunque quisiera debatir sobre este asunto solipsista ante la mismísima encarnación la duda misma. Cuestionar tu existencia es lo último que deberías hacer esta noche, ¿no crees?

—Supongo que tienes razón —reí por lo bajo y me aferré aun más a su brazo—. Entonces vayamos a tener nuestra cena de “víspera de año nuevo”.

—“Año nuevo”? —se mofó—. Aunque tu estés respirando la primavera nuevamente, aun es otoño para los demás.

Caminamos por la ciudad bañada por la luz de las farolas hasta el restaurante donde había hecho la reservación y donde continuamos conversando durante la cena.

—Es bueno ver que no tuviste problemas durante esos lapsus libidinosos.

—Realmente los tuve y más de los que crees.

—¿En serio?

—Si, el peor de todos ocurrió hace tres semana. Justo durante el punto de quiebre. En ese instante no sabía quien era quien, no había diferencia entre Minerva y Eleazar.

—¿En serió? ¿Y qué pasó?

—La confusión entre identidades casi hace que Minerva se arrancara el chip de memoria. Aunque debo decir que la pantalla recordándole que hacerlo la dejaría sin nada fue brillante de tu parte.
—Agradezco el cumplido, pero aun así quiero saber como te salvaste.

—Bueno —sentí mi rostro sonrojarse—, en un intento por distraer la mente, me topé con un catalogo de lencería y en ese instante tuve un “despertar”.

—Oh, ¿y qué fue lo que despertó?

—¿En serio me vas a hacer decirlo?

—Por supuesto.

—¿Qué te dije sobre como debes tratar a una dama?

—Eso no aplica a un amigo apunto de decir algo que promete ser muy divertido.

—Realmente eres como un niño.

—Y tú, por muy joven que te veas, no dejas de ser un anciano anticuado.

—De acuerdo. Mi libido despertó —suspiré—. Al principio lo tomó para intentar distraerse con el contenido, pensando en las compras que podría hacer con la herencia. Sin embargo, conforme pasaba las paginas, mi interés comenzó a desplazarse de la ropa a las modelos y antes de darme cuenta me estaba distrayendo de una forma un tanto más… física.

—Que un simple catalogo fuera suficiente para excitarte dice más de la época de la que vienes que de tu deseo sexual en sí, ¿te das cuenta?

—No sé porque creí que serías más comprensivo, dada mi situación —suspiré.

—Si fuera “más comprensivo” no seríamos tan buenos amigos, ¿no es así?

—Eso no puedo debatirlo —suspiré, esta vez con una sonrisa.

La velada continuó sin más. Cenamos, bebimos y continuamos bromeando sobre cosas banales. Platicamos sobre la situación de mi familia, una guerra llena de facciones, acuerdos y traiciones en las que el enemigo en común era la heredera del viejo Eleazar.

—Realmente lo tienes difícil, ¿no es así?

—No tanto como esperaba. Realmente creí que esos tontos ambiciosos intentarían alguna estupidez y dejaría este mundo con el experimento sin concluir.

—¿Quién sabe, tal vez hubieses regresado como fantasma?

—Muy gracioso —ambos nos reímos, consientes de que después de lo experimentado, el reino de lo paranormal podría ser un interesante objeto de estudio.

Terminamos de cenar y continuamos paseando por la ciudad hasta que por fin me animé a hacer la pregunta que había estado deseando hacerle desde que mi conciencia se sobrepusiera realmente a la de Minerva.

—¿Quieres tener relaciones conmigo?

Jackson se congeló en su lugar y volteó a verme confundido. Sin embargo, en vez de decir algo, dejó que el silencio se alargara con sus ojos clavados en los míos hasta que el silencio me consumió.

—S-Si… Si no quieres… Puedo entenderlo.

—Bueno… Este… ¿Cómo decirlo? —por primera vez desde que lo conocí pude verlo nervioso—. ¿Puedo preguntarte, por qué… yo?

—Este… ¿A caso eres virgen?

—¡¿Acaso quieres hacerme enojar?! Si te estoy preguntando es porque, esto es… Inesperado.

—La verdad es por mera curiosidad sexual —contesté sin más.

—Así que es sólo eso —suspiro Jackson con cierto desencanto—. Si lo que quieres es sexo casual… Supongo que puedo ayudarte con eso.

—¿”Casual”? ¿Hm? Su-supongo que es lo que llaman “amigos con beneficios”, ¿no es así?

—Si lo pones así… —volvió a suspirar y continuó caminado frente a mi—. Creo que puedo ayudarte con eso —sin embargo, al ver su negro cabello revuelto y su espalda ancha por detrás, mi corazón se aceleró y pude sentir mi rostro calentarse.

Lo seguí en silencio por la calle, fascinada por su atmosfera, una mezcla de profesor, hippy, haragán y caballero, hasta que recordé que ya había hecho planes por si él aceptaba mi oferta.

La suite presidencial de uno de los hoteles que habían pasado a ser propiedad de mi nueva identidad estaba lista desde que nerviosa pero decididamente pensé en hacerle la oferta a Jackson.

—No sé que pensar de una habitación así —comentó cuando cerré la puerta tras nosotros.

—¿No te gusta? —pregunté nerviosa.

—La verdad…  —dejó la declaración en el aire, se acercó a mi y acercando su rostro al mío, tomándome gentilmente por la barbilla, —creo que así es mejor —comentó a una distancia a la que pude sentir su alentó cerca de mis labios.

El tiempo se detuvo hasta que caí en un trance, coloqué mis brazos alrededor de su cuello y lo besé.

En realidad no puedo describir aquella sensación en mi pecho. Una sensación de excitación, confort y deseo, una extraña tranquilidad nacida de un frenético calor envolviendo mi cuerpo de doncella.

Aquel beso duró tanto como el infinito, pero tan poco que aun puedo recordar la textura de sus labios al separarse de los míos.

—¿Está segura de que esto es lo que deseas?

—¿“Segura”? —observé sus ojos si soltarlo—. ¿A crees que tengo dudas?

—…

Él pensó algo en ese momento, pero apenas sus labios se separaron, se cerraron en una sonrisa difícil de interpretar.

Pasé mis pequeños dedos entre su cabello revuelto sin dejar de verlo y él se separo de mi, sólo para cargarme como a una recién casada hasta el lecho nupcial.

Quise protestar, pero en vez de eso, desvié la mirada sintiendo sus brazos debajo de mi. Realmente fue una experiencia distinta, sentirse frágil, pequeña y protegida.

Me colocó en la cama con gentileza. Se sentó a mi lado y con delicadeza hizo a lado el cabello que cubría mi rostro y me besó.

Mi corazón se aceleró con el contacto de sus labios y mi cuerpo se calentó con el roce de nuestras lengua.

Comencé a quitarle la chaqueta y puedo decir con honestidad, que a pesar de nuestra edad, no hubo juego al desvestirnos. Simplemente me dejé llevar y cada vez que él intentaba bajar el ritmo, le arrancaba una prenda o me la arrancaba yo misma sólo para poder llegar al clímax como una adolescente que aun cree que el placer se encuentra exclusivamente en el epitome del contacto y no en el proceso de seducción.

Varias veces sentí en mi compañero el deseo de quejarse, pero este jamás pronunció palabra alguna. Creo que el momento en que lo noté con más precisión fue cuando el intentó acariciarme los pechos por sobre el sostén y yo me lo quité sin darle tiempo a que intentara nada, sólo porque no podía esperar a sentir sus manos sobre mis pechos desnudos.

No tardamos mucho en encontrarnos completamente desnudos sobre la cama. Fue una experiencia totalmente diferente a la que imaginé desde la posición de espectador. Varias veces vi y compartí los sentidos de la yo anterior a la descarga al estar con sus amantes, pero estar ahí, llevando las riendas de la relación, sintiendo todo totalmente mío por primera vez, me hizo perder el control.

Él me acariciaba y me besaba, recorría mi cuerpo buscando estimular cada ápice de mi ser intentando llevarme a un nivel que sólo con la edad podemos comprender; sin embargo, el desalineo dentro de mí avivaba el fuego que sólo se experimenta durante la primera relación de la juventud. No podía esperar, lo quería con avaricia, lujuria y desenfreno.

Acaricié su falo y comencé a estimularlo, después llevaba sus manos hacia mis pechos y trasero, así como su boca hacia mi pezón.

Gemí, gemí varias veces. Nunca demasiado alto, pero tampoco intentando contenerme, simplemente me dejé llevar y funcionó.

Poco después de llegar a ese punto, sus dedos se encontraron dentro me mi. Gemí con más fuerza que antes al comenzar a sentir mis fuerzas abandonarme. Mi cuerpo comenzó a dejarse llevar, quería que me tomara ahí, estaba en sus manos, pero consiente, aunque poco, de que si lo dejaba todo a su ritmo, intentaría retrasarlo para una ronda posterior, junté todas mis fuerzas para exigirle entre gemidos que lo hiciera de una vez.

Todos los derechos de la imagen aquí empleada pertenecen al creador/creadora original, si lo/la conoces, por favor apóyalo/apóyala. La imagen fue tomada prestada de: http://danbooru.donmai.us/posts/2506743

Me penetró y gemí. Mas al encontrarme en aquella posición quise verlo. Podía sentirlo dentro de mi, subiendo y bajando, llenado mi ser. Quizá desde la perspectiva del hoy, pudo haber sido un error, pero le pedí que no usara condón, que me llenara y cuando eso pasó. Sólo pude sonreír con una sonrisa perdida en el paraíso, al sentir su semilla llenando mi interior, llenándome hasta que el contenido explotó fuera de mí, cálido, fluido y lleno de una arrogante vitalidad impropia del hombre que me ayudó a llegar a donde estoy en este momento.

Quizá debí haberle dado la oportunidad de jugar conmigo. Quizá debí darme la oportunidad de hacerlo mío. Pero el febril momento terminó aun más rápido que las relaciones de la antigua Minerva.

A la mañana siguiente desperté con la alarma que indicaba el final de la descarga. Me sentía satisfecha y tardé mucho, reviviendo los momentos de la noche anterior con lo almacenado en el chip, que no me di cuenta de que me encontraba sola.

Recorrí la suite, pero mi compañero y amigo se había retirado.

Llamaron a la puerta y me apresuré a cubrirme para poder responder. Un desayuno que no había ordenado llegó junto con una nota, «me adelanté a preparar la fiesta para todo el equipo. Si la descarga terminó como esperabas, esta es la dirección…».

Sonreí y permití al trabajador entrar con el desayuno.

El resto del día me dediqué a seguir poniendo orden a mi nueva vida, para poder gozarla de la forma en que quisiera ahora que era una persona diferente.

Todo parecía perfecto o eso pensé.

La hora para reunirme con los miembros del grupo clandestino de “Copy/Paste” llegó. Mis amigos no era muchos y el lugar pequeño y escondido, además de que conociéndolos bien, cada uno llegó a la hora que quiso, pero todos llegaron, curiosos de ver el fruto de su esfuerzo. Algunos intentaron coquetear conmigo y otras no dejaban de preguntar sobre mi reacción a semejante transición. Sin embargo, la persona a la que quería ver nunca llegó.

Casi al final de la velada, prácticamente todos ya habían rechazado mi deseo de darles más, justo como había ocurrido antes del experimento, todos ellos eran felices con tener lo necesario para vivir y experimentar con ideas que desafiaran el sentido común sin llamar la atención. Fue por eso, que comencé a preguntar por Jackson.

Nadie sabia nada. Y no fue hasta que todos se retiraron que lo supe.

Me dejó una nota con el dueño del local.

«Me voy. No necesitas buscarme, si necesitas ayuda con el trabajo ahí estaré como siempre. Sin embargo, para que no te hagas de una idea extraña… Aun tienes que madurar como mujer. Hasta la siguiente ocasión. J.»

Se fue como siempre que terminaba su trabajo. Sin embargo, sólo pude sonreír con amargura al observar el trago que llegó con la nota, consiente de que tenía un largo camino que recorrer en mi nueva vida, si quería recuperar la oportunidad de estar con la persona que mejor me entendía, ahora que estaba en una posición donde el viejo yo ya no existía, siendo sustituida por una nueva yo.


 · · ·


Bueno, con este capítulo concluyo esta pequeña historia de ciencia ficción.
¿Qué les pareció?

Si les gustó, por favor dejen un comentario y no olviden calificarla.

Hasta la siguiente vez.



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