domingo, febrero 05, 2017

Efectos Secundarios del Hechizo de Posesión


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Se que soy un mal padre, pero ¿cómo podría dejar de disfrutar del placer de la juventud?

Todo empezó hace tiempo, cuando encontré en medio de la red una misteriosa pagina con un verdadero hechizo de posesión.

Honestamente no lo tome enserio; sin embargo, aun así copié el texto y lo guardé en mi maquina.
¿Por qué lo hice?

Esa es una pregunta que no puedo contestar. No es que no quiera o que no lo haya pensado. Pues si tuviera que contestar, lo único que podría decir es: «tuve un presentimiento».

Realmente no recuerdo hace cuanto fue eso  y en este momento eso es irrelevante. A final de cuentas el tiempo pasó y yo olvidé que ese archivo estaba en mi maquina, hasta que el destino me tentó a usarlo de la misma manera que me tentó a salvarlo en mi maquina.

Mi hija es mi razón de vivir. Desde que su madre murió, todo lo que hice fue para hacerla feliz. Sin embargo, al final, eso resultó contraproducente. Hablar mal de la hija yo mismo malcrié podría ser descarado, pero la verdad es que es casi seguro que la razón de que se convirtiera en una perra es mi culpa.

Fue una de esas noches en que planeaba salir de farra con sus amigos, cuando la confronté por el diminuto vestido que llevaba puesto, que eso pasó.

Ella salió azotando la puerta de la entrada. Mientras yo me sumía en mis lamentaciones frente a la pantalla de mi computador. Y de la misma forma en que terminé en aquella pagina, terminé reencontrando el documento con aquel hechizo.

El deseó por ver con mis propios ojos los desastres que mi hija hacía de su vida me llevó a recitar aquellas palabras arcanas. Desde el principio dudé que fuera a servir de algo; sin embargo, cuando me encontré frente a un espejo con un labial en la mano y el rostro de mi hija devolviéndome la mirada, supe que era real.

No voy a describir el aquelarre que era aquella fiesta de jóvenes. Pero no voy a negar que fue interesante sentir la atracción que el cuerpo de mi hija tenía sobre los jóvenes.

La noche fue incomoda, fue mi primera vez vistiendo un vestido diminuto y andando en tacones. Pero aun así la sensación dejó marca en mi.

A partir de ese momento comencé a usar el hechizo para conocer el mundo al que mi hija ahora pertenecía.

Practique con sus tacones, practique aplicarme maquillaje y hacer mi peinado. Comencé a moverme por la casa en su cuerpo desnudo para acostumbrarme. Y al final, logré sentirme cómodo en su cuerpo.

Pero al acostumbrarme quise más y comencé a explorar su cuerpo de formas que un padre jamás debería. Comencé con sus pequeño pechos, ni muy grandes ni muy pequeños, eran como los de su madre, y esas idea me excitó.

Después recorrí su satinada piel de leche. Sentí el calor de sus caderas y el volumen de su trasero. La exploración tomo días, en lo que mi culpa se desvanecía, pero cuando al fin llegué al clímax de la intimidad, gemí, babeé y me vine sobre su cama disfrutando de cada orgasmo que sus pequeños dedos pudieran dar a su cuerpo.

Me volví un adicto.

Voy a decir algo en mi defensa, el hechizo de posesión dejó marca en mi hija, pues muchos de mis pensamientos comenzaron a permear en ella. Se volvió un tanto más recatada y respetuosa. Comenzó a ir a clases por su propia voluntad, aunque antes de eso tuve que pedir días libres en la oficina para poseerla e ir a sus clases en su cuerpo con la idea de motivarla a ir.

Hubo muchos cambios positivos. Aunque del lado negativo, creo que mi presencia dentro de su cuerpo le ha comenzado a causar un complejo de Electra. Pues, aunque velado, más de una vez se me ha insinuado cuanto se parece a su madre y cuanto podría ayudarnos como “familia” tener una relación mucho más cercana.

No voy a negar que esas insinuaciones me han asustado un poco. En especial desde que me contó que ya no siente interés por los chicos a su alrededor, pues le resultaban inmaduros y algo tontos. Que ella prefería a hombres más conservadores y maduros, como su padre.

Quizá es por eso que tome esta decisión y ahora me encuentro dentro de su cuerpo preparándome para mi cita con un chico con el que pienso pasar la noche.

No voy a negar que no estoy particularmente excitado por tener relaciones con otro hombre dentro del cuerpo de mi hija. Sin embargo, si me tomé la molestia de conocerlo y salir un tiempo con él para saber que no era como esos amigos que mi hija solía tener, creo que bien puedo llegar al final de mi plan.

Aunque otra cosa que me preocupa es que sentiré con estos hermosos pechos cuando un hombre juegue con ellos. Que sentiré cuando me penetre. Y lo que más me preocupa es que si me hago dicto a tener sexo en el cuerpo de mi hija, eso la transforme en una ramera; o peor, me haga desear ser ella de forma permanente.

El hechizo de posesión me ha dado grandes experiencias, pero sus efecto secundarios son de cuidado. Pero supongo que pensaré en ello después. Alan no tarda en llegar y yo aun estoy aquí desnuda sin arreglarme.


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Gracias.

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