viernes, octubre 07, 2016

La Encargada del Aquelarre 2016


Todos los derechos de la imagen aquí empleada pertenecen al creador/creadora original, si lo/la conoces, por favor apóyalo/apóyala. La imagen fue tomada prestada de: http://e-shuushuu.net/image/782706/

No hay nada como volar bajo la luna llena. El suave viento acariciando tu rostro, el sonido de la noche envolviendo tus sentidos y la magnifica vista del mundo observado desde las alturas; realmente no hay nada mejor para una bruja, que volar libre bajo el manto de la noche.

Sin embargo, aun con esta esplendida noche, no puedo estar del todo feliz. La razón es muy simple, fui obligada por el consejo de brujas a aceptar la pesada responsabilidad de preparar el Aquelarre de este año.

¡¿Pueden creerlo?!

Habiendo tantas brujas dispuesta a aceptar, mi madre… digo, la actual cabeza del Consejo de los Doce Calderos, ¡me ha prohibido rechazar el cargo!

¡AH! ¡No es justo! ¡Simplemente no lo es! ¡¿Qué es eso de que una bruja también tiene responsabilidades?! ¡Las brujas somos las artífices que unen el aburrido mundo humano con los misterios del mundo sobrenatural! ¡Somos las únicas mortales que deberían estar exentas de las tonterías de una vida con responsabilidades!

¡Hahhhhh! No puedo evitar suspira con cansancio al recordar las palabras de esa vieja bruja:

—Scarlet D’Vlair, no sólo eres una de las pocas brujas que ha alcanzado el rango S en sus estudios de magia, si no que eres la tercera en la historia en lograrlo antes de los veinte años. Con tu habilidad, es prácticamente un hecho que en algún momento serás candidata para formar parte del Consejo de los Doce Calderos, si no es que para el puesto de líder del mismo.

Yo sólo pude chasquear la lengua para señalar mi falta de interés, obteniendo como respuesta un largo y profundo suspiro por parte de mi interlocutora.

—Scarlet —llamó.

—¿Si?, ma… señora.

—Este año tu estarás a cargo de preparar el Aquelarre para La Noche de Todos los Santos.

—¡¡¿QUÉ?!! ¡El Aquelarre! ¡¿Sabes cuanto esfuerzo se necesitará para ellos?!

—¡Claro que lo se! ¿Cuántas veces crees que lo he organizado hasta el día de hoy? —su tono severo y el peso de los hecho me dejaron callada al instante. Sólo pude tragar saliva. —Scarlet, esto es por tu propio bien. Hasta el día de hoy, te he dado toda la libertad que un bruja con tus aptitudes merece; sin embargo, en todo este tiempo, lo único que has hecho con dicha libertad es desperdiciar tu talento y tu tiempo en juegos y banalidades.

—¡Pero mamá…!

—Scarlet D’Vlair —sentenció con tono oficial— a partir del día de hoy tú eres la responsable de realizar los preparativos para el Aquelarre de este año. Lo que significa que si llegaras a fracasar con tu deber, yo, como cabeza del Consejo de los Doce Calderos, me veré en la posición de tener que expulsarte del circulo de la comunidad mágica y sellar tus poderes por tiempo indefinido. ¿Quedó claro?

—Si —trague saliva—, señora.

Desde aquella noche ya han pasado poco más de dos meses y la verdad es que no he preparado nada.

No puedo evitar suspirar cada vez que pienso en ello. Mas ya no hay nada que hacer. Si no logro preparar la fiesta de este año, seré trasformada en el ser más aburrido de este mundo, seré transformada en una humana, porque eso es lo que es un humano, una persona sin poderes atada a una aburrida realidad llena de responsabilidades.

Pero bueno, tengo que darme prisa y llegar a la mansión en el Bosque D’Vlair.

Aunque realmente es una lastima que esta fiesta suela estar llena de los mismo rostros, bueno, las misma presencias, cada año.

Bodyhoppers, Shapeshifters y una cantidad más de seres aburridos emparentados con las brujas. Realmente me hubiese gustado estar en las fiestas de las que la abuela Olga suele hablar, cuando los vampiros y otras criaturas de la noche se unían a las brujas para celebar durante la noche en que la puerta entre el mundo de los vivos y los espíritus está abierta.

¡Je, je! Y para eso son las pociones que preparé. Un solo sorbo y la vic… el afortunado se convertirá en carnada para atraer a todos esos invitados que quiero conocer.

Ya casi puedo ver una fiesta llena de rostros nuevos.

¡Ah! ¡Realmente esta es la única forma para motivarme a cumplir con tan tediosa tarea!

Y como dije, no hay nada mejor que una noche de luna llena para volar. Y la razón en este momento es la perfecta visibilidad que da para encontrar a “afortunados” candidatos para mi divertido experimento.

Pero hablando del Rey de Roma, creo que al fin encontré al primero.

—¡Yuhu! ¿Qué tal? —saludo al “afortunado” joven, que parece haber quedado deslumbrado por la belleza de una hermosa bruja descendiendo desde el cielo sobre él—. Sólo tengo una pregunta para ti: ¿Quieres experimentar Halloween como jamás lo has experimentado antes?

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